Del Señor es la tierra
Sermón para el XXIX Domingo de Tiempo Ordinario. Domingo 18 de octubre de 2026
Is 45, 1. 4-6
1 Tes 1, 1-5b
Mt 22, 15-21
El César y Dios
En el Evangelio de este domingo, el Señor nos previene de la tentación de convertir a Dios en un instrumento de nuestros intereses. Eso es lo que significa «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
No significa que el César y Dios sean dos señores que deban repartir sus competencias en distintos ámbitos del mundo, porque en el fondo solo hay un Señor, solo hay un dueño del mundo, que es Dios. Y el César es también su criatura, forma parte también de sus siervos. Por eso, los escribas y fariseos se equivocan, más aún rebajan el honor de Dios, al querer convertirlo excusa para justificar su insumisión respecto al tributo.
El Señor, sin embargo, les recuerda que el César y Dios no son dos señores que concurren en el mismo nivel de realidad, ni dos dueños que se reparten la soberanía del mundo. El único dueño y Señor de toda la tierra es Dios, como dice el salmo 24: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes».

El día del Domund
Justo esto es lo que celebramos también hoy, en el domingo del Domund.
Los misioneros, con su vida gastada al servicio del Evangelio en todos los rincones del mundo, nos recuerdan que solo hay un dueño de toda la tierra. Y ellos gastan su vida para que todo hombre y toda mujer de cualquier lugar, lengua, pueblo y nación puedan conocerlo, y encuentren en él saciados todos sus anhelos de reconciliación, de paz, de consuelo y de vida.
Sea hoy pues nuestra oración: Venga a nosotros tu reino, Señor. Que su soberanía salvadora llene nuestros corazones y llegue a todos los rincones de la tierra.




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