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La Octava del Corpus vuelve con los ritos establecidos en 1605


La solemnidad de la Octava del Corpus ha vuelto a vivirse este jueves, 6 de junio de 2024, con todo su esplendor en el Real Colegio Seminario de Corpus Christi. Una solemnidad en la que El Patriarca conmemora la fiesta del Santísimo Sacramento. El propio fundador del Real Colegio Seminario, san Juan de Ribera, dejó escritas en 1605 las indicaciones de cómo se debía celebrar esta festividad. Cuatro siglos después se conserva, con la mayor delicadeza, una liturgia que tiene en la procesión claustral con la Custodia uno de los momentos más importantes que emociona a quienes la presencian.

El Santo Patriarca fijó la celebración de la Octava en el Colegio Seminario después de ocho días de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en todo el orbe católico. La primera vez que se desarrolló fue en 1605 y el propio Juan de Ribera estableció que «continúe en adelante, como lo hemos dispuesto en la Consueta (libro de ceremonias) que dejamos para regimiento de la sacristía».

Siguiendo las voluntades de su fundador, el Colegio Seminario del Patriarca celebró la Octava del Corpus, que arrancó a las 9:30 con el canto de Laudes, tras los que se celebró una Misa Conventual en la que participaron los superiores, capellanes y colegiales. La eucaristía se celebró en latín y presidió la misma el rector del Colegio Seminario, Juan José Garrido. Los seminaristas colegiales Pablo Morales y Raúl Montalvá hicieron las veces de diácono y subdiácono, respectivamente. Morales proclamó de forma cantada el Evangelio del día. Durante la eucaristía, el coro de capilla del Patriarca, dirigido por Iván Albert y con David Morales en el órgano, interpretó cantos en gregoriano.

San Juan de Ribera profesaba un gran amor al Santísimo Sacramento, por lo que se inspiró en la Biblia para diseñar los actos que se desarrollaron a continuación. Nos referimos al ofrecimiento de los ramos cuyo simbolismo responde «a la suprema veneración que se debe a la infinita Majestad, acordándonos de la que Dios Nuestro Señor ordenó a Moisés después de fabricarle un altar. Que doce personas, una de cada tribu, le ofreciese gratitud ante este altar; como símbolo de la que se debía hacer en el altar de la nueva Ley en que se ofrece la Carne y Sangre de Cristo Nuestro Redentor». La ceremonia del ofrecimiento de los doce ramos de espigas cumple las intenciones de Juan de Ribera. Lo mismo ocurre con el canto de los 'Alabados' que culminan la adoración al Santísimo Sacramento expuesto en el altar mayor de la iglesia. Estas dos ceremonias se pueden ver en El Patriarca todos los jueves del año pero es en la solemnidad de la Octava del Corpus cuando adquieren una dimensión especial.



Los actos de la tarde comenzaron a las 18:30, con unas Vísperas cantadas en gregoriano. A las 19:00 horas fueron las Completas Solemnes, que tuvieron música vocal polifónica con el coro de capilla del Patriarca, acompañado por las voces de los niños de la Escolanía de la Virgen de los Desamparados, bajo la dirección de Luis Garrido.


Después de las Completas tuvo lugar la Solemne Procesión con la Custodia por el claustro del Real Colegio Seminario. Flores, incienso, música… La comitiva se detuvo cada seis pasos. Mirando al Santísimo, dos colegiales lo adoraron e incensaron su paso, reconociendo su divinidad. Tras ellos, otros dos colegiales le ofrecieron pétalos de rosas, creando una alfombra de flores que engalanó el camino por el que avanzaba la Custodia. La belleza de la procesión ayuda al recogimiento en unos instantes de espiritualidad maravillosos, en los que se reconoce la presencia real de Jesús en la Sagrada Eucaristía.

La procesión concluyó de nuevo en la Capilla Mayor del Colegio, con la solemne Reserva del Santísimo, mientras desde el coro las voces interpretaron las ‘Letanías al Santísimo Sacramento’ que compuso Juan Bautista Comes en torno a 1608.


Fotos: A. Saiz y S. Benavent



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